Los mitos más frecuentes del “Yo no me infecto”
La falta de información sobre el VIH/Sida ha generado en gays y lesbianas una serie de ideas erróneas respecto al contagio del virus, que como consecuencia, dan origen a situaciones, desgraciadamente, irreversibles ¿Quieres saber cuáles son?
Típico; llegas a la disco y después de un rato de baile y algunos tragos, del otro lado de la pista te encuentras con… Pues sí, justo con esa persona que te mueve el piso desde hace tiempo, que te roba el sueño y que provoca que los suspiros te traicionen y broten sin control.
Pero eso no es todo, no sólo está ahí, sino que además te ha mirado. Ahora sabe que existes, pero… ¡Oh, mejor aún! Se dirige hacia ti sin quitarte los ojos de encima (¡Ay!, si no los tuviera tan bellos, quizás podrías hacer acopio de algo de cordura y saber cómo reaccionar). Camina mientras baila y canta la letra de esa canción que en tus fantasías podría ser esa rola muy especial que te evoque su presencia.
Cuántas veces has pensado que podrían bailar abrazados mil veces la misma pieza en una eterna noche de pasión, pero ahora, cada vez se vuelve más y más tangible esa fantasía, porque él está ya frente a ti, te toma de las manos y sin mediar palabra, te sorprendes a ti mismo bailando con él en plena mitad de la pista.
Una, dos, tres canciones, toda la noche, o por lo menos, una muy buena parte de ella; luego, la música se vuelve más cadenciosa, él te abraza y, sin dejar de mirarte, se acerca a ti (Ayyyyyy, qué bien huele) y roza tus labios con los suyos. Lo demás será cosa de tiempo, una salida discreta y un encuentro, desnudos en un hotel que, en su compañía, parece un paraíso.
En situaciones como esta (más frecuentes de lo que te puedas imaginar) el entusiasmo es tan grande, la euforia desborda y parece darse una oportunidad que nunca se volverá a repetir, así que hay que tomarla sin más y es justo ahí donde las historias de amor o de pasión pueden tener desenlaces complicados.
A continuación te presentaremos los ocho mitos sobre el “Yo me Infecto”, es decir, ocho situaciones que debes tener claras y presentes para ejercer tu sexualidad de manera saludable y divertida ¿Te parece bien? ¡Pues adelante!
1. Hoy no voy de ligue, así que ¿para qué llevo condones?: Tal y como la situación de ejemplo que describimos arriba, suele ser muy común que las personas salgamos aparentemente sólo a bailar o a beber algo y, justo en el momento menos esperado, aparece alguien que nos mueve el tapete. Si bien es cierto que esas situaciones nos toman por sorpresa, también lo es que de alguna manera podemos prevenirlas. ¿Has visto que existen llaveritos que parecen como cajitas? En realidad son porta condones y son una excelente alternativa para que siempre puedas tener algunos a la mano. Te recomiendo que adquieras uno en tu condonería más cercana, los hay con diseños súper atractivos y que, desde luego, no lo dejes vacío.
2. El amor NO protege contra las Infecciones de Transmisión Sexual: A veces, la persona con la que puedas llegar a tener un encuentro erótico puede gustarte tanto, simplemente fascinarte; quizás sea tu artista favorito (se dan casos) o alguien que simplemente te parece irresistible y en el enamoramiento y emoción del momento, puedas pensar que, por esa persona, serías capaz de cualquier cosa e incluso de cualquier riesgo. A veces el amor o la admiración pueden ser tan grandes que puedes sentirte invulnerable, pero, ojo: Las infecciones no saben de eso y el riesgo continúa existiendo aún sobre la emoción del momento. Es útil tener claro que este es un momento de vulnerabilidad para que, si te ocurre, puedas tomar una decisión a favor de tu propia salud. A menudo, después de una noche feliz, existen amaneceres de terrible inquietud.
3. Pero… ¡Si se ve sano, joven y guapísimo! No puede estar infectado: ¡Cuidado! Uno de los mitos más frecuentes sobre el VIH/Sida y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) es que, quien vive con ellas se presenta como una persona enferma, demacrada, poco agraciada, o bien, que si se es muy joven no se puede haber adquirido aún; no obstante, esta es una falsa percepción.
En realidad, muchos de los casos de lipodistrofia (condición que consiste en una distribución irregular de la grasa corporal, lo cual ocasiona una apariencia poco convencional, sobre todo en el rostro de quien la tiene) se presentan, más a causa del tratamiento antirretroviral (usado para disminuir la progresión de la infección en personas que viven con VIH/Sida) que por la infección misma. Una persona que luzca saludable y atractiva podría vivir con una o varias infecciones y ni siquiera saberlo. Por otra parte, las infecciones de transmisión sexual, no distinguen edad o atractivo, así que es mucho mejor protegerse con el uso del condón, por si acaso.
4. ¡Las mujeres no nos infectamos de VIH/SIDA!: Durante muchos años se ha creído que el VIH/Sida es una infección exclusiva de hombres y, más específica aún, de hombres homosexuales; en ese sentido, muchas mujeres podemos tener la percepción de estar completamente alejadas de cualquier riesgo de infección.
Si bien es cierto que la pandemia del VIH/Sida está concentrada en hombres con prácticas homosexuales y bisexuales, también lo es que el número hombres con prácticas heterosexuales, así como de mujeres infectadas (aún entre las monogámicas) está creciendo significativamente; una de las razones es que nuestra pareja (hombre o mujer) a la que creemos monogámica, puede tener prácticas de alto riesgo, se infecta y, con poca o nula percepción de este riesgo o bien, inhibidas en nuestro derecho al sexo protegido con nuestra pareja monogámica, pues el resultado es una infección de la que las mujeres a veces no nos enteramos hasta después de muchos años, cuando a nuestras parejas les detectan una infección grave, e incluso mueren a causa de ella.
Aunque el riesgo de una infección por VIH/Sida en prácticas lésbicas (orales, penetrativas con dedos o genitales) es sustancialmente menor que en otras, no podemos hablar de que sea imposible infectarse por esta vía y, además, existen muchas otras infecciones (como sífilis, gonorrea, Hepatitis B e incluso el Virus de Papiloma Humano, que es la causa número 1 para cáncer cérvico uterino) que pueden generar severos trastornos a la salud. Aquí lo recomendable es, desde luego, exigir el condón en caso de tener prácticas heterosexuales y, en caso de las lésbicas, puedes recurrir al sexy pack, que no es otra cosa que una hojita de látex que se utiliza como barrera protectora en sexo oral o de roce genital (también sirve abrir un condón en canal y usarlo de la misma forma) y para prácticas penetrativas, existen dedales o guantes especialmente diseñados. Ten por seguro que con estos implementos, el ejercicio de tu sexualidad será más seguro y placentero.
5. Si yo penetro no me infecto: Esta es otra creencia muy generalizada y que, sin embargo, también se convierte en un factor de vulnerabilidad para las infecciones de transmisión sexual. Comúnmente, en una práctica penetrativa, pene-ano, sobre todo cuando existe poca o nula lubricación, éste presenta pequeñas rupturas de vasos que pueden ser un riesgo mayor para adquirir alguna infección; sin embargo, aún cuando en el caso de quien penetra, el riesgo puede ser menor, esta disminución no es significativa, dado que el intercambio de líquidos funciona como una conexión que permite el acceso de los virus o bacterias; eso sin contar que, si tienes alguna lesión en el pene, por pequeña que sea, eso abre otra vía para aumentar el riesgo. En uno u otro rol, penetrativo o penetrado, de nueva cuenta se vuelve importante el uso del condón.
6. Si hago “mamada” (sexo oral) no corro riesgo de infectarme: Aunque en la saliva existe una enzima llamada lisosina, que destruye al virus del VIH, no sucede así con otras infecciones como la hepatitis B o el virus del papiloma humano (los hombres, contrario a la creencia generalizada, también lo pueden adquirir) y el riesgo aumenta cuando existen lesiones en la mucosa oral como el herpes común (también conocido como fuego labial) u otras, aún cuando tu pareja no eyacule dentro de tu boca, debido a que el líquido preeyaculatorio ya viene con importantes cargas de estas infecciones.
Por otra parte, algunas personas gustan de que la pareja, al eyacular, bañe de semen su cara y ahí es importante cuidar el contacto directo de los fluidos seminales con los ojos, ya que, siendo una membrana mucho más delgada que la piel, también se convierte en un vehículo de infección. En tu condonería más cercana puedes encontrar condones que tienen aromas y/o sabores, pensados específicamente para hacer de la práctica oral protegida un ejercicio mucho más placentero y hasta divertido.
7. Si me como el semen de mi pareja, es mucho mejor que si lo escupo, para prevenir una infección de transmisión sexual: De hecho, esta creencia se encuentra fundada en la suposición de que los ácidos gástricos pueden eliminar a los posibles virus o bacterias que contenga el semen ingerido; sin embargo, aunque no existen estudios detallados al respecto, si partimos de la base expuesta en el punto anterior de que la infección se puede producir a nivel bucal o a través de laguna lesión en el esófago, para cuando el líquido seminal llega a tener contacto con los jugos gástricos, la infección pudo, con alta probabilidad, ya haberse producido. Lo más recomendable, en el último de los casos, (aunque de nuevo me remito a la importancia de usar condón en prácticas de sexo oral) siempre será expulsar, que permitir entradas más profundas de infecciones en el organismo; es decir que es mucho mejor escupir que tragar.
8. Se ha demostrado “científicamente” que el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) no es el responsable del Sida: Doble, triple, exponencialmente ¡Cuidado! Existe un grupo de personas, entre los que incluso hay varios científicos de alta reputación, denominados como “Disidentes” que sostienen esta teoría y no sólo ello, sino que alegan que los tratamientos antirretrovirales (ARV) son los verdaderos responsables del desarrollo de Sida, y que al no ser el VIH el virus responsable de esta enfermedad, no tiene sentido ni emplear los ARV ni utilizar el condón.
No obstante, existe un amplísimo consenso entre la comunidad científica especializada en el sentido de que esta hipótesis es falsa, que no sólo no cumple con la estrategia científica básica llamada Navaja de Occam (que, dicho de manera breve, consiste en que, cuando dos explicaciones se ofrecen para un mismo fenómeno, la explicación completa más simple es preferible) sino que, además, no aportan evidencia empírica que demuestre anomalías en las teorías consolidadas, eligen la evidencia de forma selectiva para validar las hipótesis y se basan en conocimientos obsoletos sobre virología.
Basta recordar el caso de Sudáfrica, donde desde el año 2000, el presidente Thabo Mbeki recurrió a dos investigadores, defensores de la teoría disidente para establecer en base a sus teorías modelos de prevención y atención del Sida en sus políticas públicas, lo cual trajo un grave desastre, traducido en un importante incremento de la infección entre la población de ese país.
La posición oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) máxima autoridad mundial en temas de salud, continúa planteando, en base a investigaciones de muchos años, la correlación entre VIH y Sida, así que no te confundas y ¡Protégete!
Fuente: Ericka Villegas



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