Es cuestión de fidelidad…

Siempre que se toma la decisión de iniciar una nueva relación de pareja infinitas expectativas vienen a nuestras vidas; una ilusión inexplicable nos embarga haciendo de nuestro mundo algo distinto. Todo aquel sentimiento de felicidad y mariposeo en el estómago cada vez que lo vamos a ver; alistarnos horas antes para vernos lo mejor posible con el fin de impresionarle y así poder hacer de aquel encuentro algo inolvidable y mágico.

Luego de un par de días o semanas, los dos se encuentran decididos a cambiar esas salidas de amigos por un vínculo más fuerte, y es en ese momento donde se comienza la relación, con expectativas e ilusiones nuevas esperando que este sea el definitivo, aquel príncipe azul con quien se pueda vivir feliz para siempre.

Al principio todo marcha de la mejor forma, todo se comprende y se excusa, no hay razones para tener ningún tipo de discusión, al fin la vida parece estar a favor, luego de haber pasado por tantas crisis en relaciones anteriores.

En algunos de los casos, suele suceder así y la relación se mantiene por muchos años de felicidad. Pero muchas veces luego de algunos meses, las cosas comienzan a tomar otro rumbo, ya no tienen el mismo tacto para decir las cosas, o para tratarse mutuamente, es más, hasta el respeto puede haberse deteriorado, y de repente luego de haber tenido la ilusión de que este sería el amor de la vida, que pensaban igual en muchas cosas, se empiezan a abordar temas o a presentarse situaciones que tal vez para nosotros no parecían una razón para discutir, o peor aún, nunca pensamos que pasarían del todo.

Hace un tiempo atrás un amigo me comentó: “…este chico es una de las mejores cosas que me ha dado la vida, la verdad lo quiero como nunca antes había querido a nadie, nos llevamos de maravilla, me da mi espacio, me respeta, me conciente, y la verdad el tiempo que paso con él no me hace falta nada… pero claro está, que yo no soy tonto y no por estar con él, dejó de echarme como dicen “una canita al aire”, mientras el no se de cuenta no hay problema, la verdad somos hombres y como hombres somos calientes y necesitamos también variar un poco para no aburrirnos de lo mismo.

Además, no hay nada de malo en serle infiel en la parte física, mientras no le sea infiel emocionalmente…”

Muchos no comprenderán muy bien cual es la diferencia una de la otra. Pero se puede resumir en algo más o menos así.

Hablamos de infidelidad física (para este caso), cuando no importa si se tiene relaciones sexuales con otro chico, no se involucran sentimientos más allá que el placer sexual. Es aquello en lo cual no se busca nada estable, no se busca cariño, ni comprensión ni mucho menos amor, solo algo para cambiar un poco la rutina, para poder aminorar el estrés, para satisfacer el deseo del momento, es decir, algo netamente sexual.

Cuando se tiene una relación sólida con alguien es un poco difícil visualizar este tipo de situaciones, porque te sientes atraído a él física y emocionalmente, pero no quiere decir que no se te quite el gusto por los hombres y que cuando veas alguien en especial, te sientas extasiado por él, en estos casos son los que nos ponemos a pensar, bueno y si yo soy infiel físicamente, mi pareja también puede sentirse atraído hacia otro y de la misma manera serme infiel. Por esta razón es que muchas de las parejas toman luego de un tiempo, la decisión de tenerte una relación abierta y pues de esta manera no “complicarse tanto la vida”.

Si tienes una situación como estas, donde tienes una relación estable y sólida, sería bueno que medites por un momento si es lo más correcto, tirarte a este chico del cual sabes lo mínimo o con costos sabes su nombre y poner en juego tu relación.

Por otro lado tenemos la infidelidad emocional, que la podemos definir como aquello que a pesar de tener pareja, buscas algo con alguien que sea más que solo un encuentro sexual. Es decir, ese sentimiento que sentías hacia tu pareja, ese amor incondicional que era única y exclusivamente hacia él, comienzas a compartirlo o buscarlo en otra persona, coqueteando con él cuando lo ves o de una forma más moderna “ligando con él por mensajes de texto”. Esto puede ser un poco más complicado de lo que en realidad parece, pues significa que lo que sientes con tu pareja ha comenzado a disminuir o que no te sientes bien con él del todo.

Dando un criterio muy propio, pienso que antes de ponerte a ligar a otro chico debes de hablar primero con tu pareja y ver que es lo que está sucediendo.

No es fácil encontrar a alguien con el que uno se sienta bien completamente, como en toda relación siempre habrán altos y bajos, discusiones por diferentes circunstancias y diferencias en muchos aspectos de su vida. Es en este caso donde muchos piensan: “Yo prefiero que se lo tire y no que lo invite a comer”. Posición muy complicada en la mayoría de los casos, ya que se debe recordar que no es bueno andar creando relaciones con terceros de ninguno de los dos tipos, pues de una u otra manera estás involucrándote física o emocionalmente con otra persona.

Recuerda que si tienes pareja, lo mejor es ser sincero y no mentirle ya que fue por una decisión de ambos iniciar la relación y donde decidieron involucrar sentimientos. Sentimientos, que se pueden poner en juego si no se valoran se cuidan y se protegen.

Joshua Obando C.

~ por jobando en Abril 28, 2008.

2 comentarios to “Es cuestión de fidelidad…”

  1. …me parece genial el articulo, la infidelidad es un tema con el cual todos en alguna ocasion hemos estado involucrados ya sea directa e indirectamente, por lo que es fundamental como decis el dialogo de pareja y como una opcion final una relacion “open”. Te felicito por tocar este tema como debe ser!

  2. Te Felicito por tocar este tipo de tema.

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