Infidelidad: nunca lo des todo por nadie

Tener una relación sentimental y descubrir después de un largo tiempo que el “hombre de nuestra vida” tenía pareja, un hogar, es una situación por demás decepcionante. La mentira es el instrumento mordaz que termina con la confianza y el amor.

¿Alguna vez te han mentido? Comparte tus experiencias en nuestro foro y descúbre que no hay diferencia entre el dolor hetero y gay.

Ser o no ser… ¿infiel? Esa es la cuestión que la mayoría de los gays se plantean. ¿Los hombres homosexuales son más infieles que los heterosexuales? ¿Qué hay de los “acuerdos infidelidad” establecidos por algunas parejas? Descúbrelo.

Comenzar una relación afectiva representa para muchos, sino es que para todos, el inicio de una nueva etapa en la vida; significa la llegada de nuevos “hábitos” sentimentales y por tanto, un crecimiento mental y emocional.

Sin embargo, el arribo de un tercero en discordia marca la diferencia entre el “amor eterno” que los dos se habían jurado, y aquella milenaria forma de decir: “te juro que eres el único en mi vida”. Sí, la infidelidad que como actitud genera “severos” daños sentimentales y hasta irreversibles, como el suicidio.

Hablar sobre infidelidad gay nos remite a un extenso mundo en donde superficialidad y desencanto instantáneo forman el binomio, aunque no perfecto, desde luego común para la mayoría de los homosexuales.

Pero ¿qué lleva a los gays a ser parte de las estadísticas por infidelidad? Alberto, por ejemplo, es un chico al que le gustan otros chicos. Confiesa que durante sus tres relaciones “formales” tuvo breves aventuras con algunos hombres. Su último compromiso serio, explica, terminó por un tercero en discordia.

“En mi caso es algo difícil de describir porque sientes un impulso que te lleva a no quedarte quieto, lo intentas, pero creo que el estilo de vida de los gays ya es así. A lo mejor muchos piensan que eres descarado y que no lo harían, pero cuando estás en el ambiente caes. La tentación está a todas horas”, relata.

La infidelidad no sucede espontáneamente, pues siempre hay motivos que la provocan. La lista de razones es interminable, pero los sexólogos y especialistas en terapia de pareja coinciden en que siempre se intenta satisfacer las carencias existentes en la relación.

Alberto continúa: “Yo creo que entre otras cosas fui infiel porque tal vez no tenía la suficiente atención sexual. Sentimental sí, es más, en ese aspecto me sentía realizado con mi último novio, pero casi nunca teníamos intimidad o tiempo para hacer el amor. Buscas en otro lado lo que no te pueden dar”, agrega.

La terapeuta Narda Terracona, reconfirma la situación y expone que el sexo es pieza clave en toda relación sentimental, sea gay o heterosexual.

‘El sexo es un elemento esencial en la pareja, y si éste es defectuoso o inexistente, el que se siente insatisfecho, además de devaluado por la poca atención que recibe, busca fuera de su relación la satisfacción sexual que no encuentra’, detalla.

Búsqueda de nuevas sensaciones al acabarse la seducción del enamoramiento, idealización y permisividad de la pareja o ausencia de personalidad en alguno de los dos, son otras de las razones que orillan a la infidelidad.

..Que la infidelidad se lleva en los genes

Un prestigioso equipo de científicos estadounidenses que estudió el comportamiento social de animales de laboratorio, en particular de ratones y moscas, concluyó que la infidelidad es una cuestión genética. Otros investigadores descubrieron que existen 30 genes determinantes del comportamiento social y sexual, cada uno con una función precisa.

En este sentido revelaron que la gama de genes es amplia y diferenciada: existe el gen de la fidelidad conyugal, el del amor hacia los hijos y el de la personalidad romántica. Los resultados más sorprendentes provienen del estudio de un gen que se encuentra en las moscas: el llamado gen “infructuoso”, que cuando es alterado en las moscas macho hace caer el deseo sexual hacia las hembras y aumentar el que las impulsa hacia el mismo sexo.

Dicho gen dicta las fases del cortejo, ya que el macho se acerca a la hembra, se produce el primer contacto físico con las patas y luego una serenata ejecutada con las alas, se pasa a la fase copulatoria. Los científicos señalaron que si el gen es implantado en las moscas hembras, éstas realizan a la perfección el arte del cortejo, pero no con los machos, sino con otras hembras.

Lo cierto es que hasta el momento los estudios con animales sólo han podido explicar parte del comportamiento social y sexual del ser humano, una situación sorprendente y contradictoria al mismo tiempo, pues si se trata de descubrir el origen genético de la infidelidad en los humanos, la única forma de hacer es experimentando con ellos mismo.

Fuente: Terra

~ por admin en Marzo 7, 2008.

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