Sexo en Grupo
Todos hemos soñado alguna vez con participar en una orgía o,por lo menos, tenemos una idea clara de lo que debe ser una borrasca o saturnal que son otros nombres que designan el diccionario.
Los años sesenta y su revolución sexual rompieron con el encorsetamiento puritano al que había llegado la sociedad bienpensante y que necesitaba un revulsivo flower power. Desde entonces, todas las practicas sexuales, que en principio se salían de la norma o diferían de la típica posición del misionero, no solo han ido ganando adeptos, sino que han conseguido establecerse como practicas alternativas o parafilias.
El sexo casual, los tríos, las orgías, los cueros, el sadomasoquismo, el voyeurismo, los uniformes, las zapatillas, los tacos, los consoladores, las lluvias de colores y un largo etcétera que normalmente se miraban como patologías, se miran ahora con otra perspectiva y se aceptan como al mas cotidiano y real, siempre y cuando se respete la norma básica del sexo: mutuo consentimiento, limites preestablecidos y nunca ir en contra de la salud propia o ajena. Con estas máximas claras es innegable que, de todas esas practicas, son las orgías las que más seguidores tienen, las que más fantasías generan y las más populares entre los gays, llegando a convertirse en un mito erótico-urbano.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua (ni tan académica ni tan real) define la orgía con dos definiciones que no nos gustan nada. En la primera se limita a la parte festiva “festín en que se come y bebe inmoderadamente y se cometen otros excesos”. O sea lo de “otros excesos” así tan vago no nos convence. En la segunda acepción parece que la cosa mejora: “satisfacción viciosa de apetitos o pasiones desenfrenadas”. Pero no, palabras como “viciosa” y “desenfrenada”, hacen que se les vea claramente el plumero a los académicos quienes insisten en usar vocablos turbios o negativos a la hora de referirse al sexo. Decepcionados una vez mas, no tenemos mas remedio que inventarnos nuestra propia definición de los que nosotros consideramos una orgía.
Una orgía es, por definición (la nuestra), una practica sexual en la que están involucradas mas de cuatro personas. Es decir, tres es un trío, y cuatro seria una orgía muy pobre corriendo el riesgo que se acabe simplemente como dos parejas teniendo sexo. En la variedad está el gusto y si hay algo variado y gustoso en el mundo es el sexo orgiástico. Todo vale si los demás lo permiten y se llega a un consenso. De no ser así, puedes que estés en la orgía equivocada, entonces te vistes y te vas.
Los gays tenemos fama de estar todo el día teniendo sexo. Una fama dañina, ganada injustamente y que no nos hace ningún favor a la hora de proyectar, para aquel que lo pretenda, llevar algo de seriedad en nuestras vidas. Lo cierto es que parece que tenemos mas sexo que los heterosexuales, pero lo que pasa es que hablamos mas fácilmente de ello.
Tipos de Orgías:
Espontáneas: Surgen de repente. Suelen ser muy morbosas por aquello del factor sorpresa. Pueden fallar en la organización o que falte algo o alguien. Solo para experimentados.
Programadas: Hay grupos de amigos que las hacen como una practica habitual o incluso clubes donde un día a la semana se dedican a las orgías.
Multitudinarias: La consigna es “entren que caben cien”. Cuantos más mejor. Sin limitaciones de edades, físicos, o roles.
Exclusivas: Solo para musculosos, solo para osos, solo para jóvenes, solo para mayores… y ese es el plan.
Mandamientos para una orgía perfecta
Una vez que ya estés metido en la locura de una bacanal, recuerda que aquí hemos venido todos a disfrutar, así que relájate y déjate llevar. Sin embargo, tené en cuenta que una orgía es un acto social como cualquier otro, así que también tiene sus propias reglas.
- Provéete bien de condones, no confíes en que sean los otros quienes los lleven. Recuerda que aquí las posibilidades se multiplican y siempre será mejor que sobren y no que falten.
- No debería ser necesario decirlo, pero la higiene es fundamental.
- No te muestres ansioso y no pretendas tener a todos a tu servicio.
- Es muy probable que tu primera orgía no tenga nada que ver con la locura de pasión y lujuria que imaginaste. Recuerda que la vida real es siempre mas dura.
- No tengas miedo de ser el que acabe primero. Si te apetece hacelo, tendrás tiempo de recuperarte y volver a empezar.
- Si ves que en algún momento la orgía toma un cariz que no te gusta, siéntete libre de abandonar.
Fuente: Revista Zero

Me encantó tu post.
Es increíble como a estas alturas hay personas que tildan este tipo de diversión como algo inaceptable, condenable y en fin…mil cosas más que nunca acabaría de escribir.
Que vivan y dejen vivir.
Saludos